A comienzos de junio del 2026 regresamos con gusto al IES Fuente Fresnedo para mostrar a su alumnado la buena ingeniería que existe en Laredo. Y, además, hacerlo utilizando como recurso las bicicletas del propio alumnado.
Contactamos en el centro con Amanda, coordinadora del círculo de convivencia Sobre ruedas, dentro del proyecto +Bíceps de la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria. Sin duda, una excelente iniciativa para que los estudiantes puedan desplazarse habitualmente de forma autónoma y sostenible usando la bicicleta.
Como siempre, al inicio hay nervios en el grupo: ¿qué vamos a ver?, ¿hasta dónde vamos a ir?, ¿volveremos para la siguiente clase o …? Todas esas dudas comenzaron a despejarse en cuanto empezamos a pedalear. Un variado grupo de veinte participantes, acompañado por tres de sus profesores, recorrió el nuevo carril bici de la calle Marqués de Comillas hasta llegar al dique principal del puerto. Empezamos bien: salir del aula siempre es una buena idea y, a juzgar por sus caras, hacerlo en bicicleta lo mejora todavía más.


Antes de darnos cuenta, ya estábamos en el dique. Allí ascendimos a la parte superior del espigón, desde donde podíamos contemplar simultáneamente el mar abierto y la zona abrigada del puerto. Esa privilegiada posición nos ayudó a comprender la función de esta importante infraestructura.
Javi Sánchez nos explicó los distintos elementos que componen el espigón: el espaldón, encargado de evitar que el oleaje alcance el interior del puerto, y los diferentes mantos de escollera que disipan la energía de las olas. También recurrimos a la geometría y a las matemáticas para estimar el peso de algunos de los bloques que observábamos. Los más pequeños superaban las siete toneladas, ¡casi el equivalente al peso de cinco coches de tamaño medio!


Como el tiempo avanzaba, volvimos a las bicicletas para continuar por el carril bici que discurre por las avenidas de Cantabria y de la Libertad. Sin duda llamábamos la atención, y era fácil identificar que éramos un grupo del instituto. Por cierto, qué maravilla de infraestructura: un carril bici segregado, bien señalizado y, sobre todo, continuo. ¡Enhorabuena al Ayuntamiento de Laredo!


Gracias a él pudimos llegar sin abandonar el recorrido ciclista hasta las proximidades del estadio municipal. Desde allí continuamos hasta el polígono industrial de La Pesquera. Frente a las instalaciones específicas de depuración de las aguas residuales procedentes de las actividades industriales, tomamos conciencia de la importancia de este tipo de infraestructuras para compatibilizar nuestro modo de vida, la actividad económica y la conservación del medio ambiente.


Mientras aprovechábamos para tomar un pequeño avituallamiento, descubrimos que la ingeniería está presente en muchos de los problemas que nuestra sociedad debe resolver cada día. Y como ejemplo, aprendimos que existe algo que llamó el Plan de Saneamiento General de las Marismas de Santoña.
Entre todos fuimos capaces de identificar los numerosos núcleos de población que forman parte de este sistema: Bádames, Rada, Carasa, Ampuero, Limpias, Colindres, Cicero, Laredo, Santoña, Gama, Escalante, Argoños, Noja y Arnuero, entre otros. ¡Casi nada!
Comprendimos también que las aguas residuales generadas en estos municipios son conducidas a través de una compleja red de colectores hasta una gran estación depuradora, que está en San Pantaleón, donde reciben un montón de tratamientos para finalmente ser devueltas al mar Cantábrico mediante una tubería sumergida, que llamó emisario submarino. Y todo esto, silenciosamente. planificado, diseñado y en ejecución para proteger nuestra salud y nuestro entorno.
Y ya tocaba, para disgusto de algunos participantes, emprender el camino de regreso. Sin prisa, pero sin pausa, volvimos hasta el instituto, donde al alumnado le esperaba continuar con sus clases.


Sin duda, fueron casi tres horas durante las cuales los participantes tuvieron la oportunidad de contemplar su entorno con nuevos ojos. Y quién sabe si, además, descubrieron nuevas rutas que volverán a recorrer en bicicleta en su día a día.
La ingeniería suele pasar desapercibida porque funciona. Y desde Ingebike, queremos mostrarla con nuestras salidas. ¡Nos vemos en la próxima!

